Dentista infantil en el distrito de Salamanca. Creamos experiencias positivas para proteger la salud bucodental de tus hijos desde sus primeros dientes.

Tratamiento preventivo no invasivo que consiste en aplicar una fina capa de resina protectora sobre las superficies masticatorias de los molares permanentes. Esta barrera sella las zonas más propensas a la acumulación de placa bacteriana y restos de comida, reduciendo drásticamente la aparición de caries infantiles en las piezas más vulnerables.

Cuando la caries avanza en un diente de leche, es fundamental eliminar la infección para evitar dolores y proteger el germen del diente definitivo que se está formando debajo. Realizamos obturaciones (empastes infantiles) y pulpotomías (retirada de la parte dañada del nervio de la pieza temporal) utilizando materiales específicos que preservan la función del diente hasta su caída natural.

Si un diente de leche se pierde antes de tiempo debido a un traumatismo o a una caries destructiva, colocamos dispositivos a medida denominados mantenedores de espacio. Estos aparatos evitan que las piezas adyacentes se desplacen ocupando el hueco libre, asegurando que el diente permanente tenga el espacio necesario para erupcionar en la posición correcta.
Abordamos cada consulta con paciencia y un lenguaje sencillo, logrando que el niño asimile la visita a la clínica como un hábito saludable, positivo y libre de temor.
Evaluamos de forma continua el crecimiento de los huesos de la boca para detectar anomalías de mordida en fases tempranas, facilitando correcciones más rápidas y menos invasivas.
Instalaciones cómodas y adaptadas para la atención de los más pequeños en la Avenida de los Toreros, 26, facilitando el seguimiento periódico de las familias de La Guindalera y el barrio de Salamanca.
Comunícate con nosotros al clinicadentalbeydent@gmail.com si no puedes encontrar una respuesta a tu pregunta.
Se recomienda programar la primera revisión dental infantil cuando aparezcan los primeros dientes de leche o, a más tardar, al cumplir el primer año de vida. Esta consulta temprana permite supervisar el correcto patrón de erupción, evaluar la higiene y ofrecer pautas preventivas a los padres antes de que surjan patologías.
Los dientes de leche cumplen funciones esenciales: permiten una correcta masticación y fonación, y sirven de guía manteniendo el espacio exacto para los dientes permanentes. Si una caries no se trata, puede provocar infecciones graves, dolores intensos y dañar el esmalte del diente definitivo que se está desarrollando debajo del hueso.
La pulpotomía es el tratamiento que se realiza exclusivamente en dientes de leche cuando la caries ha afectado al nervio de forma parcial; consiste en retirar la sección dañada de la pulpa de la corona del diente, manteniendo viva la raíz. La endodoncia, en cambio, se aplica en dientes permanentes e implica la eliminación completa de todo el sistema radicular de la pieza.
Son películas delgadas de resina plástica que el odontopediatra coloca en los surcos de las muelas de los niños para evitar la entrada de bacterias y comida. Su aplicación se aconseja habitualmente entre los 6 y los 12 años, coincidiendo con la salida de los primeros y segundos molares permanentes.
Antes de la erupción de las primeras piezas, es aconsejable limpiar las encías del bebé después de las tomas utilizando una gasa limpia y húmeda o un dedal de silicona suave. Esto elimina los restos de leche, evita la proliferación de bacterias y ayuda a que el lactante se habitúe a la rutina de la higiene oral.
Es una urgencia dental. Se debe recuperar el diente sujetándolo siempre por la parte de la corona (nunca por la raíz), lavarlo brevemente con agua fría sin frotar y guardarlo en un recipiente con leche, suero salino o dentro de la propia boca del niño si es lo bastante mayor para no tragárselo. Acuda a Beydent de inmediato, preferiblemente dentro de la primera hora tras el traumatismo, para intentar reimplantarlo.
Sí, si estos hábitos se prolongan más allá de los 3 años de edad pueden alterar el correcto desarrollo del paladar y de los huesos maxilares, provocando problemas óseos como la mordida abierta (los dientes superiores e inferiores no llegan a tocarse por delante) o dientes inclinados hacia fuera.
La aplicación profesional de flúor en la clínica en forma de geles o barnices de alta concentración es un procedimiento totalmente seguro y altamente eficaz. Ayuda a remineralizar el esmalte dental debilitado, haciéndolo mucho más resistente frente a los ataques ácidos de las bacterias productoras de caries.
El riesgo principal no se limita a las golosinas, sino al consumo frecuente de carbohidratos fermentables y azúcares ocultos presentes en zumos industriales, batidos, bollería y galletas. Dejar que el niño se quede dormido con el biberón de leche o zumo en la boca es especialmente dañino, ya que reduce la saliva y favorece la llamada "caries del biberón".
Se debe enfocar la visita con total naturalidad, explicándole que el dentista es un profesional que cuida y cuenta sus dientes para mantenerlos fuertes. Evite utilizar palabras que infundan temor como "dolor", "pinchazo" o "daño", y nunca recurra a la visita a la clínica como una forma de amenaza o castigo por no cepillarse correctamente.
lun | 09:30 – 20:00 | |
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